Itziar Azkona – La Unión Europea

Este artículo apareció originalmente publicado en www.revistastellium.com

PASADO

El 25 de marzo de 1957 se firman los tratados de Roma que dan origen a la constitución de la actual Unión Europea. En la carta astral resultante de ese acuerdo se aprecian aspectos muy interesantes vinculados al origen de esta asociación entre todos los estados miembros fundadores. Entre los fundamentos de estos acuerdos está el de evitar la guerra y preservar la paz en Europa tras la Segunda Guerra Mundial, además de establecer un mercado común. Es por ello que aspectos como el ascendente en Libra y su regente Venus conjunto al Sol estarían en plena sintonía con la misión de la Unión. Lo que no quiso decir que el camino fuera fácil ni el tránsito de ligero equipaje.

La Unión Europea nace con la voluntad de establecer un equilibrio entre los estados miembros, a través de la colaboración de estos. El regente conjunto al Sol está en conjunción a Mercurio, en un Stellium atado al descendente donde se asientan las relaciones tanto entre los estados miembros como con los distintos aliados. Así, el factor de la diplomacia y el del comercio quedarían entre algunos de los sellos de identidad de esta carta natal.

Es interesante ver, igualmente, cómo la cuadratura entre Neptuno, Luna y Urano establece un deseo de generar un “hogar ideal” para todos los europeos al tiempo que se desafía la necesidad de mantener relaciones de independencia entre todos los países. El ciclo en el que surge el proyecto es de una propuesta de crear una nueva forma de civilización. Si bien hay múltiples aspectos positivos en esta línea, los aspectos tensionales también mostrarían los grandes retos a afrontar a futuro, tales como una mejor gestión del poder, la adaptación a los cambios, la demarcación de límites y la aceptación de situaciones fuera de control. Se iniciaba un camino en el que la diplomacia no sería suficiente para llevar a cabo la gran tarea de crear un plan común y tocaría ir haciendo de un proyecto ideario algo más realista.

Desde una élite que pensó formas diferentes de gobernar, de cuidar y proteger el espacio europeo como un lugar común se abría un espacio donde claramente se necesitaría  usar el ingenio y la creatividad para llegar a gestionar los recursos propios y dar valor a toda una cultura de gran valor histórico. Esto sin descartar que desde lo canceriano se accionaran dos palancas entrelazadas: la de cuidar a los estados miembros y la de protegerlos de las amenazas del exterior. Lo que no se determinó es si ese proteccionismo se elevaría a nivel de sobreproteccionismo, con la política de inmigración como uno de los campos de batalla.

En todos estos años han pasado muchas cosas dentro de la cooperación europea, desde cambio de nombre, pasando por cambio de metas y objetivos hasta llegar a nuevos matrimonios y llegando al más reciente y doloroso divorcio, el Brexit. Y es que desde 2012, con la entrada de Plutón en la casa 4 y posterior encuentro de la gran conjunción y la gran mutación de 2020 en el mismo lugar, el sentido mismo de la unión, los aspectos de pertenencia y el orgullo nacional europeo están en riesgo de movimientos sísmicos de aquí hasta 2030, con un momento cumbre que menciono en el futuro, 2024-2025.

PRESENTE

En la actualidad, este proyecto que ha sobrevivido a grandes cambios y dificultades de todo tipo se está viendo retado por el presente conflicto bélico en sus territorios cercanos, en concreto el que sucede entre Rusia y Ucrania. Se trata de un conflicto que ha repercutido de lleno tanto en el tema financiero como en el de los recursos energéticos y agrícolas. Podríamos entrar en un ciclo en el que el sueño europeo se prepare para enfrentar una fase más dura de su proceso, dejando atrás la ilusión del paraíso perfecto, la idea de que ya todo estaba logrado y conquistado para una paz duradera y un estilo de vida infinitamente próspero y seguro.

Si superponemos los tránsitos de este equinoccio sobre la carta fundacional de la Unión Europea, podemos ver que el presente es un momento en que los problemas se amontonan. Afloran viejas heridas que requieren ajustes en la estructura de la Unión para dejar los egos o personalidades nacionales a un lado y abordar los retos desde una perspectiva más global. Plutón en sextil a Venus, regente de la carta, hace pensar en una situación favorable para una mejor gestión de los recursos financieros y de los recursos en general, a través de una profunda transformación en las relaciones entre los miembros. Sin embargo, los aspectos tensionales de Urano en tránsito dejan claro los cambios bruscos e inesperados que están afectando a la imagen del viejo continente, y la vía abierta para la búsqueda de nuevas metas, de nuevos objetivos, para soltar lo viejo y dejar espacio para lo nuevo.

Hace unos días se hablaba de retomar la construcción del viaducto que hiciera llegar el gas de África hasta Alemania a través de España. Este fue un proyecto bloqueado en el pasado por Francia, ya que no entraba dentro de sus intereses particulares. Ahora se plantea como una de las soluciones a un posible corte de suministro por parte de Rusia. Esta cuestión, como cualquier otra similar, entraría dentro de lo que plantean los tránsitos actuales sobre la carta fundacional: el reto de dejar atrás personalismos en pro de una gestión de los recursos propios de la Unión desde una perspectiva más comunitaria como el pegamento que mantuviera vivo el proyecto. El debate sobre el refuerzo de la defensa europea sería otra cuestión interesante para una organización donde la energía venusina predomina, con serias dificultades para enfrentar y gestionar los conflictos. Un ejército para la paz, como predicaban los objetivos de la Unión, y la energía predominante de la carta natal no ayudan en situaciones bélicas como las que se han planteado.

La presencia de Quirón en tránsito por la casa 7 de la carta refleja la situación de vulnerabilidad ante las relaciones intrapaíses. Es interesante ver también la próxima entrada de Júpiter en este territorio, lo que podría provocar el aumento de miembros en la unión o, igualmente, la posibilidad de crecimiento para que todos los miembros se expandan en su visión global a raíz de compartir la experiencia actual que toda Europa está compartiendo en estos momentos. Este tránsito podría estar detrás de las vías abiertas a nuevas incorporaciones al proyecto europeo que, por otro lado, han generado el conflicto actual. Hasta el propio poder de Zeus tuvo sus limitaciones, y sus acciones no siempre fueron benéficas; en la composición del arquetipo también se contempla la imagen de glotonería y avaricia.

Una cuestión mayor del momento presente de la Unión podría ser el tránsito de Marte en Géminis durante los próximos 7 meses por la casa 9, iniciando un nuevo ciclo, con toda la parsimonia, sobre el Géminis natal de la Unión Europea. En el momento de escribir este artículo, Marte en tránsito se encuentra en conjunción exacta al Marte natal en Géminis, seguirá directo durante unos meses hasta su fase retrógrada, en la que retrocederá hasta casi la posición natal. El nuevo ciclo se inicia sobre la casa de la justicia y de la política extranjera y puede dar lugar, con su fase retrógrada, a una reflexión profunda para abrir un nuevo ciclo de dos años de nuevas ideas, de flexibilidad en la capacidad de acción y de encuentros fraternales entre los miembros.

Los nodos de la carta de la Unión Europea están en el eje Tauro-Escorpio en las casas del mismo eje, de tal modo que el ciclo de eclipses presente está afectando de manera significativa a sus finanzas, a su deuda global y la necesidad de descubrir nuevos recursos propios. El momento presente parece bien diseñado para que Europa pueda dar lo mejor de sí misma en la gestión de esta crisis, en la reparación y renovación, en la reconstrucción y transformación de lo viejo caduco. Cada uno de los tres eclipses por llegar van a ser puertas importantes para el territorio, desde el del 25 de octubre de 2022 hasta el de octubre de 2023.

FUTURO

En un futuro no muy lejano, observando el mapa anterior se pueden intuir dos tránsitos muy significativos: el de Plutón en conjunción con la Luna y el de Neptuno en conjunción con Venus, ambos activadores de los principales aspectos fundacionales. A priori, el escenario de confusión e incertidumbre está servido. Quizás, no por ello en vano, los actuales gobernantes nos anuncian que la situación actual puede prolongarse hasta 2024, 2025. Los tránsitos confirman que podrían incluso empeorar.

El futuro inmediato de la Unión se acomoda en plena fase menguante de Urano, una fase que podría facilitar que la Unión Europea descarte lo que ya no sirve y se libere de lo que ya no le es propio y no la define; una separación de lo falso, de lo que no son sus valores auténticos, y dar salida a ese Neptuno natal que tiende a generar ilusiones y expectativas alejadas de la realidad.

En 2023 Saturno comenzará su tránsito por la casa 6, lo que podría dar lugar a un refuerzo de la política de defensa en un sentido que tensione profundamente la naturaleza de la propia organización, más orientada a las negociaciones, al encuentro, a la mediación, y no tanto al enfrentamiento. En 2024 y 2025, como decía, la Luna y Venus estarán bajo los tránsitos de Plutón y Neptuno. El tránsito de Neptuno activa la oposición Venus-Júpiter y augura situaciones complejas en toda su estructura de función pública, el gasto del dinero y el sentido del propósito mismo de la Unión. Neptuno en sus últimos grados de Piscis podría seguir azuzando, junto a Saturno, los temas de salud pública. Con estos aspectos no descarto nuevas crisis víricas con nuevas limitaciones y restricciones. En 2025, el tránsito de Plutón se acerca a la Luna en Acuario, activando la oposición Urano-Luna original. Los efectos de este tránsito harán emerger inseguridades, complejos y todo tipo de traumas colectivos europeos que moverán los cimientos de la Unión Europa de manera intensa.

La Unión Europea, nacida con la energía de la generación de Plutón en Leo, en manos del niño omnipotente, se enfrenta ahora, sin posibilidad de negarlo más, a la reestructuración de una institución de puede asumir el duelo de lo no logrado para renovarse y replantearse a sí misma a sus 65 años de vida. Está por verse cómo se afrontarán estos retos futuros que van a afectar a la raíz misma de la Unión. Los egos y orgullos nacionales, la seguridad de la Unión, el sentido de pertenencia y el valor de la tierra de los antepasados estarán sometidos a fuerzas desestabilizadoras intensas. Podría darse un giro al sobreproteccionismo y cambios significativos en nuestro estilo de vida que podrían reactivar sentimientos de abandono y desconexión entre los ciudadanos europeos y la institución. Estos sentimientos ya son inherentes a su fundación pero podrían revelar problemas mayores.

Veremos lo que el inconsciente colectivo europeo nos dice sobre quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos. Sobre todo, qué estamos dispuestos a sacrificar y a soltar en pro de un mayor bien común, una de las insignias de la organización. Se necesitará mucha confianza y superar las dudas que disuelven las oportunidades de seguir creciendo, que nos pueden hacer perder la generosidad y que podrían convencernos sobre la necesidad de tener aun de lo que ya es más que suficiente. Intuyo que se acercan tiempos donde la cura vendría de una mayor tolerancia y de la humildad para reconocer los fallos del pasado y despertar a formas más originales y atrevidas de gestión para evitar que los hijos se rebelen contra la madre tan solo para destruirla y no para estimularla y despertarla a un nuevo rol que se ajuste más a una nueva realidad. La gestión del dinero y el buen vivir sirvieron muy bien hasta ahora pero no era, ni mucho menos, la meta al final del camino.

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