Esmeralda Varón Saavedra – Pina Bausch, la coreógrafa de las emociones

La coreógrafa alemana Pina Bausch revolucionó el mundo de la danza moderna con la creación de un nuevo género conocido como la danza teatro, en el que mezclaba elementos tan dispares como la música, el drama, el baile o la plástica. Estas creaciones supusieron una verdadera renovación del arte escénico. Su obra se inserta dentro de las corrientes culturales y filosóficas alemanas de posguerra que se esforzaban por encontrar nuevos referentes, ya que los modelos clásicos fueron cuestionados tras la barbarie del Holocausto.

Su verdadero nombre era Philippine Bausch y había nacido Soligen, Alemania, el 27 de julio de 1940, solo unos meses después del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Le tocó vivir una infancia dura y solitaria, marcada por los horrores de la guerra. Sus padres, que regentaban una taberna, no disponían de mucho tiempo para ocuparse de ella, aunque sí supieron detectar sus dotes artísticas. A los 15 años ingresó en Folkwang School, donde comenzó su formación, momento en que su Ascendente hace conjunción con Plutón por direcciones primarias.

Su carta con Ascendente Leo nos muestra una personalidad que busca autoproyectarse en sus creaciones. En ese mismo signo se encuentran también el Sol, Marte y Plutón, por lo que la energía leonina está fuertemente representada en su carta. El signo fijo de fuego está estrechamente ligado al mundo de la escena. Una persona con Ascendente Leo y el Sol en casa XII buscará el aplauso y el reconocimiento de una forma menos visible, el lugar que ocupe en el escenario será más bien discreto. Ella siempre prefería mantenerse en un segundo plano, entre bambalinas, donde tradicionalmente se sitúa el director de la obra. El protagonismo escénico es para los bailarines, que son los que aparecen ante el público. El Sol está en conjunción con Plutón, revelando una personalidad obsesiva que pule hasta el más mínimo detalle; se empeñó siempre en llegar a la esencia de las cosas y en dejar su impronta. Pina Bausch instaba a sus bailarines a expresar con su cuerpo las emociones más puras e íntimas, las que brotan desde lo más hondo del ser sin la limitación de la expresión verbal. Sus dramas son universales.

Cuando en 1972 asume la dirección del Ballet de la Ópera del Teatro de Wuppertal, por tránsitos, Plutón hacía un sextil y Neptuno un trígono a la conjunción natal entre el Sol y Plutón. Por progresiones secundarias, la Luna estaba en conjunción con Venus y Júpiter hacía un sextil a Marte, regente del Medio Cielo.

El Ascendente y siete de los diez planetas se encuentran en signos fijos, todos ellos repartidos entre Leo y Tauro. La carta presenta un claro énfasis en esta cualidad que dibuja a una mujer con gran fuerza de voluntad y firmeza de carácter, centrada en ideas y valores. Pina Bausch era una trabajadora infatigable que llegó a crear más de 30 coreografías a lo largo de su vida.

Los planetas se encuentran aglutinados en un área concreta de la carta formando el patrón llamado cuña. Idealmente, todos ellos deberían estar agrupados dentro del espacio de un trígono. En este caso, la Luna y Neptuno, los planetas limítrofes, no forman aspecto eclíptico, aunque sí están en signos del mismo elemento. En la cuña, la energía aparece muy concentrada y el individuo enfoca todo su potencial en unos intereses muy concretos, lo que resulta favorable para realizar una actividad que requiera especialización, ya que tienden a ser perfeccionistas. Esta intensa focalización los puede llevar a dar lo mejor de sí mismos en un área concreta, aunque la excesiva especialización los limita.

La cuña ocupa la parte oriental de la carta, poniendo un especial énfasis en ese hemisferio que pasa a convertirse en determinado focal. Con esta configuración, es la persona la que tiene el control sobre su propia vida y su destino. Su mayor potencial se manifestará en el ejercicio de su voluntad y de su autodeterminación. Cuanta más confianza deposite en sí misma mayores serán sus logros. Por otro lado, es el cuarto cuadrante es el que está más ocupado, por lo que su voluntad va dirigida a contribuir personalmente en la vida pública, a que su aportación tenga un valor universal.

El planeta que lidera el patrón planetario es la Luna. Esta luminaria ocupa una posición muy destacada: se encuentra exaltada en casa X, el lugar más elevado de la carta. Su presencia ahí nos indica una necesidad de impactar en el público. La energía de la Luna como planeta focal es especialmente intensa. Las obras de esta coreógrafa recrean situaciones cotidianas, donde el bailarín expresa sus emociones sin cortapisas, de la forma más enérgica posible. Lo que de verdad importa es mostrar la emoción desnuda. La Luna forma parte del stellium de planetas en Tauro en casa X  que subraya la riqueza sensorial que emana de sus obras y su sentido artístico. A Pina Bausch se la conoce como la «coreógrafa de las emociones». Uno de sus mejores amigos y colegas, Norbert Servos, decía «Cuando vi la primera obra de Pina me quedé mudo, sin palabras. La encontré tan intensamente emocional…»

El símbolo sabiano del grado que ocupa la Luna, 1º de Tauro, es «Un arroyo de agua clara en la montaña». La imagen del agua que emana de la roca nos conecta con el impulso creativo, con esa fuerza interna que pugna por salir a la luz desde lo más hondo, a pesar de las limitaciones y barreras que pudiera encontrar. Su expresión más positiva es la determinación y la orientación para sacar lo nuevo. La clave está en el ingenio y en la inventiva, en los recursos ilimitados del ser. Pina Bausch fue una renovadora visionaria del mundo de la escena y una gran creadora, que incorporó al mundo de la danza recursos que no habían sido utilizados hasta ese momento.

Venus dispone de todo el stellium de casa X y destaca por ser el único planeta en un signo de aire. La expresión de su concepto de la belleza, de su arte, se realiza a través del signo de la vivificación. Venus en Géminis es el arte en movimiento, un arte que trata también de ser un vehículo de comunicación. Desde niña Pina Bausch «bailó sus sentimientos», prefería expresarse con movimientos antes que con palabras.

El símbolo sabiano del grado que ocupa Venus, 29º de Géminis, es «El primer ruiseñor de la primavera». El canto de este pequeño pájaro anuncia el momento en que la naturaleza despierta de su letargo; sus sonidos son inconfundibles por la fuerza con que los emite. Esta imagen nos remite a la idea de revitalización y regeneración. El trabajo artístico de Pina Bausch y su puesta en escena suponen toda una renovación de la estética clásica dentro del expresionismo alemán.

Mercurio es el único planeta en signo de agua y también el único retrógrado. Se encuentra en cuadratura con la Luna, su dispositora. Todo esto, junto al hecho de estar emplazado en casa XII, nos da una idea de sus dificultades para expresarse y de lo reservada que puede ser esta persona. Como sabemos, Cáncer es un signo mudo. Pina Bausch era parca en palabras. Buscaba nuevas formas de expresión; prefería comunicarse a través de sus obras en lugar de hacerlo verbalmente. Ese Mercurio lo que busca es manifestarse de otra forma, «Como hablar me daba miedo, nunca encontraba las palabras adecuadas, me expresaba con el cuerpo».

El sextil entre Mercurio y Urano es el más exacto de la carta e indica una especial habilidad, un ingenio para crear –mediante un esfuerzo sostenido – un lenguaje nuevo y original, más allá de las palabras. Ella lo hizo a través de la danza dramatizada, de una puesta en escena muy personal con una fuerte carga de emoción: «Mi vocabulario es un vocabulario del cuerpo, mi gramática es la danza, mi papel es un escenario».

Con la Luna lenta y Mercurio oriental al Sol, su química mental es equilibrada. Busca nuevas áreas de conocimiento, pero se toma un tiempo para ir asimilando la información.

La imagen del símbolo sabiano de Mercurio, 27º de Cáncer, es «Una tormenta en un cañón». Este es un símbolo de crisis. La tormenta dentro de un cañón es una energía incontrolable, algo que puede provocar un gran estruendo y resultar muy destructivo. La forma de canalizar positivamente esta fuerza sería convirtiéndola en una manifestación dramática que ayude a liberar energías dañinas. De este modo, una expresión intensa de las emociones puede tener como resultado la liberación y la limpieza interior. Las coreografías de Pina Bausch con sus gestos desgarrados, la expresión de los miedos, la angustia y los deseos desatados conducían a verdaderas catarsis emocionales que no dejaban indiferente a nadie.

Los dos planetas sociales, Júpiter y Saturno, están en conjunción partil. La unión del principio de expansión y el de limitación requiere de una gran disciplina para lograr integrar la energía liberada por ambos, y conseguir una estabilidad psicológica. Esta conjunción enfatiza la necesidad de integración moral del individuo, la exigencia de poner el alma en aquello que se proponga hacer. Los dos planetas forman una cuadratura con Marte bastante exacta. Este modelo planetario carece de oposiciones, por lo que esta cuadratura, conocida como gatillo, es el foco dinámico. Es como el disparador que pone en movimiento energía y lo empuja a actuar; muestra el principal reto del nativo. Una vez que la persona consigue una buena integración psicológica, puede llegar a convertirse en una auténtica líder o pionera en la obra que desarrolle, logrando influir en el colectivo, ya que Marte está en grado avatar, una zona de especial concentración de fuerza. Ese liderazgo señalado por Marte está en conjunción con el Ascendente y se refleja en la propia personalidad, lo que incide en que la persona se sienta dueña de su propio destino. La coreógrafa Pina Bausch, además de pionera de la danza contemporánea, era emprendedora, arriesgada, con un estilo original y vanguardista.

Urano y Neptuno forman el trígono más exacto de la carta, indica el modo en que la persona coopera socialmente. Su gran sensibilidad artística y su inspiración contribuyeron a proyectar una visión innovadora, totalmente diferente a lo que había habido hasta ese momento en el resultado de su creación. Fue la renovadora de la danza moderna.

Muchas de las imágenes que se conservan de Pina Bausch muestran a la gran coreógrafa con un cigarrillo en la mano; era una fumadora compulsiva. A los 68 años de edad se le diagnosticó un cáncer de pulmón que acabaría con su vida de manera fulminante el 30 de junio de 2009. En el momento de su muerte, por direcciones de arco solar, Urano había llegado a la conjunción Sol/Plutón. Los tránsitos de ese día activaban fuertemente su carta: Plutón estaba opuesto a Venus; Neptuno y Júpiter hacían una cuadratura exacta a Urano natal y un trígono a Venus; Urano, por su parte, hacía cuadratura a Venus, trígono a Mercurio y sextil a Urano natal.

 

Bibliografía

  • JANSKY, Robert C.: Planetary Patterns. Astro-Analytics Pubs, 1977.
  • JONES, Marc Edmund: The Guide to Horoscope Interpretation. The Theosophical Publishing House, 1975.
  • JONES, Marc Edmund: The Sabian Symbols in Astrology. Aurora Press, 1993.
  • TIERNEY, Bill: Análisis dinámico de los aspectos astrológicos. Ed. Kier, 1998.
  • SASPORTAS, Howard: Las doce casas: introducción al significado de las casas en la interpretación astrológica. Ed. Urano, 1987.

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Foto de cabecera: Representación de la obra Ifigenia entre los tauros, coreografía de Pina Bausch.

© 2019 Mercurio Estacionario

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